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006/07/2018

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Lectura Bíblica: Génesis 39

Dios prospera a José

1 José fue llevado a Egipto, y lo compró Potifar, egipcio, oficial de Fa­raón, capitán de la guardia, de mano de los ismaelitas que lo habían traído. 2 Pero el Señor estuvo con José, y fue pros­perado en todo lo que hacía. Y José vivió en casa de su señor el egipcio. (Hech. 7:9) 3 Su amo vio que el Señor estaba con él, y que todo lo que él hacía, el Señor lo pros­peraba. 4 Así, José halló gracia en sus ojos, y le servía. Y Potifar lo nombró mayordomo de su casa, y entregó en su poder todo lo que tenía. 5 Y desde que le encargó su casa y todo lo que tenía, el Señor bendijo la casa del egipcio a causa de José. La bendición del Señor estuvo sobre todo lo que tenía, así en la casa como en el campo. 6 Y Potifar dejó todo lo que tenía en mano de José, y no se ocupaba de nada más que del pan que comía. José era de hermoso semblante y bella presencia.

Noble integridad de José

7 Después de esto la esposa de su amo puso sus ojos en José y le dijo: “Acuéstate conmigo”. 8 Pero él no quiso, y dijo a la esposa de su amo: “Mi señor no me pide cuenta de nada de lo que hay en la casa. Me ha confiado todo lo que tiene. 9 “No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su esposa. ¿Cómo, pues, haría yo este gran mal, y pecaría contra Dios?” 10 Pero ella hablaba a José cada día, y él no consintió en acostarse con ella, ni aun en estar con ella. 11 Un día José entró en la casa a cumplir su oficio, y no había nadie de la casa allí. 12 Y ella lo asió por su ropa, y le dijo: “Ven, acuéstate conmigo”. Entonces él dejó la ropa en las manos de ella y huyó fuera. 13 Cuando ella vio que había dejado su ropa en sus manos, y había salido, 14 llamó a los de la casa, y les dijo: “Mirad, nos ha traído un hebreo para que se burle de nosotros. Vino a mí para acostarse conmigo y yo di grandes voces. 15 “Y al ver que yo gritaba, dejó su ropa junto a mí y huyó”. 16 Y ella retuvo la ropa de José hasta que vino su señor a su casa. 17 Entonces ella le habló lo mismo: “El siervo hebreo que nos trajiste, vino a mí para deshonrarme. 18 “Y como yo alcé mi voz y grité, dejó su ropa junto a mí y huyó”. 19 Cuando Potifar oyó las palabras de su esposa: “Así me ha tratado tu siervo”, se encendió su furor.

José encarcelado injustamente

20 El amo tomó a José y lo encarceló con los presos del rey. Y José quedó en la cárcel. 21 Pero el Señor estuvo con José, le extendió su bondad y le dio gracia en ojos del jefe de la cárcel. 22 Y el jefe de la cárcel entregó en manos de José todos los presos que había en esa prisión. Todo lo que se hacía allí, lo hacía José. 23 El jefe de la cárcel no necesitaba atender cosa alguna que estaba a cargo de José, porque el Señor estaba con José, y lo que él hacía, el Señor lo prosperaba.

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