Historia

Este ideario está basado en la concepción cristiana del hombre, del mundo y de la vida, según principios emanados de las Sagradas Escrituras.

1. Concebimos al hombre como ser trascendente, creado por Dios y susceptible de recibir una educación integral y armónica, artífice de su propio destino, mediante el ejercicio de una libertad responsable. 

2. Creemos que la educación y la redención se unen en su esfuerzo por restaurar al hombre a la plenitud de su ser original y a la armoniosa relación que el hombre tenía con Dios. 

3. Concebimos a Dios como la fuente de todo valor y verdad, y creemos que es necesaria una estrecha relación entre el hombre y Dios. 

4. Creemos en la necesidad de educar para la integración familiar y social, favoreciendo la adaptación del individuo al medio. 

5. Concebimos a los padres como primeros responsables de la educación de sus hijos, que va más allá de la elección de un centro educativo, y en la necesidad de una labor conjunta entre padres y docentes. 

6. Reconocemos la dignidad del trabajo físico e intelectual. 

7. Concebimos al cuerpo como templo del Espíritu Santo, y la necesidad de una educación que coadyuve a la preservación de la salud. 

8. Concebimos al evangelio como las buenas nuevas de salvación en Jesucristo y creemos que el hombre alcanza su plenitud comprometiéndose, aceptándolo y compartiéndolo en una vida coherente de fe. 

9. Concebimos como fundamental el conservar, acrecentar y transmitir la cultura universal con sentido crítico, afirmando los valores trascendentales. 

10. Aspiramos a que cada miembro de la comunidad educativa haga propios los ideales que sostiene nuestro centro.